Alberto de Aza (BYD) cree que las políticas arancelarias no favorecen al cliente final y defiende el multilaterismo con “acuerdos justos”
BILBAO, 27 (EUROPA PRESS)
El presidente y consejero delegado de Ford Iberia, Jesús Alonso, ha defendido ante el establecimiento por parte de EEUU de aranceles del 25% a las importaciones de automóviles, que se va a vivir “un tiempo convulso”, pero confía en que “las cosas se calmen”, mientras que el country manager de BYD para España y Portugal, Alberto de Aza, ha afirmado que las políticas arancelarias entre países “no favorecen al cliente final” y aboga por el multilaterismo con “acuerdos justos”.
Ambos han hecho esta reflexión sobre el anuncio de Donald Trump de establecer un arancel del 25% a los automóviles fabricados fuera del país, cuando participaban en una mesa redonda dentro del “Encuentro Desafíos del Sector de Automoción” organizado por el Cluster, junto con Expansión, en el AIC-Automotive Intelligence Center de Amorebieta (Bizkaia).
En la mesa redonda se les ha preguntado sobre esta medida, que entrará en vigor el 2 de abril, y el responsable de Ford Iberia, Jesús Alonso, ha indicado que el comercio transatlántico es “muy importante” y “cuanto menos disrupción allá, mejor”.
En este sentido, ha apuntado que ahora se va a vivir todavía “un periodo convulso”, pero espera que “las cosas se calmen y vayan a un cauce bueno”.
Por su parte, Alberto de Aza, country manager de BYD para España y Portugal, ha afirmado que las políticas arancelarias entre países no favorecen al cliente final, que “es el que verdaderamente sufre esto”.
“La historia ha probado que las políticas que no sean multilaterales de acuerdos y colaboración, no conducen y ralentizan el desarrollo global”, ha apuntado.
Por ello, ha abogado por la multilateralidad, lo que conlleva “hablar y llegar a acuerdos justos”, de manera que se traslade al cliente final “las mejores condiciones para que acceda a un mercado en competencia justa y que tenga la capacidad de elegir”.
Alberto de Aza ha añadido que la competitividad “se basa en la concurrencia” y, si se limita esa concurrencia, “la competitividad se resiente”, algo que, en su opinión, “no es bueno ni para las economías ni para el consumo”.
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