MADRID, 31 (SERVIMEDIA)
El presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Luis Argüello, pidió este lunes a PP Y PSOE “superar polarizaciones estériles” e impulsar la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) para regularizar a “miles” de personas migrantes que han quedado en un “limbo jurídico” después de que el Gobierno la frenara por considerarla, aseguró, “innecesaria” tras cambiar el Reglamento de la Ley de Extranjería.
Así lo dijo en el discurso inaugural de la 127 Asamblea Plenaria de la CEE que se celebra esta semana en Madrid, en el que la nueva situación internacional tras la irrupción de Trump y la salud del Papa fueron, según dijo, dos de los asuntos claves de su alocución. La ILP, promovida por centenares de organizaciones con una presencia eclesial, cuenta con el aval de más de 600.000 firmas.
Según Argüello, el citado reglamento “dejará fuera, en una cierta situación de limbo jurídico y existencial, a miles de personas como, por ejemplo, quienes no cumplan el requisito de dos años de permanencia o personas que no puedan demostrar fehacientemente su estancia durante ese periodo; las personas indocumentadas sin posibilidad de recibir documentos de su país de origen; las personas con difícil empleabilidad por edad, discapacidad o enfermedad crónica; quienes estando en posibilidad de trabajar no pueden aceptar una propuesta de empleo por no estar ‘regularizados’ ni pueden ‘regularizarse’ por no aportar un contrato laboral; los solicitantes de protección internacional, a quienes se deniega su solicitud; y las familias con niños y adolescentes que estén en situación de irregularidad administrativa”.
“Ante la situación de estos miles de personas, especialmente niños, enfermos, trabajadores, ¿qué hacer, expulsarlos a todos o abordar la manera de regularizar su situación?”, cuestionó el obispo.
Según el presidente de la CEE, impulsar la ILP es “un ejercicio de regeneración democrática, por respeto a la iniciativa de cientos de miles de ciudadanos y a la decisión del Congreso de los Diputados, y también una forma de ayudar a resolver un grave problema en el que la dignidad y el bien común están afectados. Es también una llamada a superar polarizaciones estériles y abordar los graves problemas comunes desde legítimas diferencias, pero buscando puntos de encuentro”.
“Estamos dispuestos a ofrecer un cauce que facilite el encuentro y el diálogo. Por eso en próximas fechas quisiéramos trasmitirles esta iniciativa y sugerirles la posibilidad de un diálogo sobre el asunto”, concretó el prelado.
REARME ÉTICO
“El rearme armamentístico está de actualidad y es presentado como imprescindible para la seguridad. Pero si no hay un rearme ético y espiritual que favorezca el encuentro y el diálogo y la búsqueda de un orden internacional más justo, la seguridad armada no asegurará la paz”, dijo en otro momento de un discurso en el que citó al Partido Comunista Chino, al papa Francisco y al presidente de Estados Unidos.
En él también reconoció que “en España ha pasado la época, asentada durante siglos, en que decíamos: ‘Soy católico porque he nacido en España'” y que “muchas pilas del bautismo no tienen agua, no porque no llueva, sino porque no hay comunidad cristiana” en torno a ella para “engendrar nuevos cristianos” en las 23.000 parroquias que hay en España.
Por ello, animó a los católicos a la “doble vida” y no reducir su fe a la misa dominical o a los templos. “Hay que asumir las reglas del juego del mundo dominadas por el dinero y el poder que provocan indiferencia y pasividad a la hora de evangelizar en los entresijos de la mentalidad dominante”, dijo, en una Europa que abandera el laicismo pero que está integrada por ciudadanos y raíces católicas, remarcó.
DESPEDIDA DEL NUNCIO
Luis Argüello inició su intervención agradeciendo los cinco años de servicio como nuncio de la Santa Sede en España de Bernardito Auza, que en unas semanas pasará a ser el embajador del Papa ante la Unión Europea. “Ha compartido alegrías y penas de la sociedad y de la Iglesia españolas. Filipinas ha estado más cerca de nosotros. Cuente con nuestra amistad y que su tarea ante las instituciones de la Unión Europea contribuya, en este momento convulso de Europa, a ofrecer la luz del Evangelio y de la Doctrina Social de la Iglesia, así como una perspectiva católica de la situación del mundo, para ayudar a edificar la justicia y la paz entre los pueblos”, le dijo antes de ser interrumpido por un largo aplauso de los prelados.
En su discurso, el nuncio filipino agradeció “de corazón” al Episcopado español su apoyo y especialmente las oraciones por la salud del Papa. También aplaudió que la Iglesia española está “en salida” en las “dificultades” y remarcó que la institución está “en comunión con el Papa” con el propósito de ser “peregrinos de esperanza” y “anunciar el Evangelio a los pobres en cada palabra y cada gesto”.
Auza, que destacó la hospitalidad de las diócesis, animó también a los obispos a que “cristalicen en lo concreto” sus iniciativas. Finalmente, compartió “el sentir del papa Francisco” y reconoció tener “alta estima” por la devoción popular en la “tierra de María”. “Me recuerdan cuánto de andaluza es la Iglesia en Filipinas, especialmente en Semana Santa”, sentenció.
Para el enviado del Papa su nuevo destino es “un gran desafío”. En una conversación posterior con periodistas el embajador papal subrayó que en este lustro se han nombrado unos 50 obispos en España, de los que una decena de ellos lo han sido en los últimos meses, según destacó Argüello en su saludo inicial.
“Han sido cinco años de muchos desafíos”, entre los que destacó la pandemia de covid, de ahí que se hayan tenido que “condensar los trabajos en poco tiempo”. “Me voy muy agradecido a España y estoy seguro de que habrá muchas ocasiones para volver”, zanjó.
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