MADRID, 26 (SERVIMEDIA)
La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, presidió este miércoles el estreno de Murcia como capital de la Economía Social, en un acto en el que proclamó que “la economía social demuestra que la actividad económica puede y debe redirigirse hacia el bien común”.
El evento fue celebrado en la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad de Murcia junto con el Nobel de Economía Eric Maskin y el presidente de la Región de Murcia, Fernando López Miras, entre otras autoridades locales.
A juicio de Díaz, con sus más de 2.500 empresas operando en los valores y principios de la economía social y más de 100.000 personas trabajando en ellas, Murcia avanza hacia un modelo económico sostenible, basado en la cooperación, la democracia y la justicia social. “La economía social demuestra que la actividad económica puede y debe redirigirse hacia el bien común”, aseguró la vicepresidenta segunda.
La economía social, insistió la ministra, “demuestra que podemos combinar eficiencia con justicia, rentabilidad con sostenibilidad y progreso con democracia económica”.
Según el Ministerio de Trabajo, el objetivo de que Murcia ostente la Capitalidad de la Economía Social es dar reconocimiento y visibilidad a un modelo económico y social que en España ya supone en torno al 10% del PIB a través de más de 43.000 empresas y entidades que conllevan alrededor de dos millones de puestos de trabajo, entre directos e indirectos.
La iniciativa arrancó en Toledo en el año 2020 como capital de la Economía Social europea, en el marco del Comité de Seguimiento de la Declaración de Luxemburgo, y siguió al año siguiente con Teruel como capital de Economía Española. Le sucedieron Santiago de Compostela en 2022, Donostia en 2023 y Valencia en 2024.
A lo largo de los próximos diez meses están previstos en Murcia más de un centenar de actividades entre reuniones, debates, actos, foros nacionales e internacionales, así como múltiples asambleas de entidades para dar a conocer el potencial de la Economía Social como modelo empresarial que aporta desarrollo económico y social, así como innovación e inclusión.
Presente ya en todos los sectores de actividad, las diferentes fórmulas empresariales de la economía social (cooperativas, sociedades laborales, mutualidades, cofradías, empresas de inserción o centros especiales de empleo de iniciativa social, entre otros) han demostrado ser eficaces en términos de rentabilidad, pero también a la hora de corregir desigualdades, fomentar la igualdad, dar un respuesta a la crisis climática, hacer frente a la despoblación o salvaguardar los derechos de las personas trabajadoras.
Díaz recordó que las estructuras económicas no son inevitables, sino decisiones políticas y sociales que pueden diseñarse con criterios de equidad.
En las empresas de la economía social, “la toma de decisiones es colectiva, donde la lógica especulativa no impone su dictado y donde la riqueza generada se redistribuye en función del interés común. Permite combinar eficiencia con justicia, rentabilidad con sostenibilidad y progreso con democracia económica”, concluyó.
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