MADRID, 2 (EUROPA PRESS)
La representante de la Sociedad Española de Psicología Clínica, la psicóloga Irene Caro, ha afirmado que el periodismo puede llegar a servir como medio de prevención del suicidio, mostrando alternativas, hablando sobre el tema desde la “sensibilidad”, haciendo ver que existen “soluciones” y desechando el “sensacionalismo”.
“Lo fundamental es que nos importe que hay otra persona que está sufriendo. Partiendo de ahí, podemos tener esta sensibilidad”, ha explicado Caro durante una jornada de comunicación preventiva del suicidio, organizada por el Ministerio de Sanidad.
En ese sentido, ha recalcado que las informaciones correctamente tratadas en los medios de comunicación puede enseñar a personas que se plantean quitarse la vida que hay otras que “han encontrado una solución”, lo que puede llevarles a buscar ayuda para su situación, y que pueden conseguir marcando los números de teléfono 024 o 112.
“Hay que entender que, al final, una persona que se plantea quitarse la vida, puede ser una persona como cualquiera de nosotros. Cuando nos sentimos desbordados por alguna situación, porque se nos empiezan a unir distintas cuestiones por lo que ocurre en nuestra vida, nos podemos plantear distintas alternativas. Y hay momentos en los que sentimos que no encontramos una alternativa”, ha añadido.
Por su parte, la periodista y autora del libro ‘Habla’, Marta Nieto, ha expresado que le “indigna profundamente” observar como en la prensa se simplifican las causas del suicidio, recordando que influyen múltiples factores, que se detallen los métodos, del lugar o se dé información sobre estas personas, lo que puede llegar a perjudicar a las familias.
“El que fallece por suicidio merece respeto, no que se les ponga en el foco, que se les señale y mucho menos que se den detalles escabrosos sobre lo que ha sucedido”, ha añadido Nieto, que también es sobreviviente de suicidio.
Tras ello, ha declarado que aquellas personas que sufren acoso, transfobia, homofobia, violencia intrafamiliar u otros factores de riesgo les cala el mensaje de que “no son suficientes”, causándoles soledad no deseada, sintiéndose incomprendidos y aislados.
Es en estos casos donde los periodistas pueden “jugar un papel fundamental”, para lo que se debe hablar “en profundidad” de todas estas cuestiones, haciendo que las personas que están sufriendo “sientan que no están solos”, recordando que en su caso, si ella “hubiera conocido el caso de una sola persona que estaba atravesando algo parecido”, no habría intentado quitarse la vida.
“Tenemos que lanzar un mensaje de esperanza, tenemos que hacer reportajes, tenemos que entrevistar, aunque sea complicado encontrarlos, a sobrevivientes, a supervivientes, para que entre todos tejamos una red de prevención”, ha agregado.
Del mismo modo, ha resaltado que los periodistas deben informar sobre cómo se debe de actuar cuando alguien cercano está pasando por un proceso de ideación suicida, alertando sobre las señales de alerta.
El presidente de la Asociación para la Prevención del Suicidio y de la Salud Mental, Juan José Escudero Barrera, ha descrito cómo se ha llegado a “desesperar” buscando información sobre suicidio en medios de comunicación que “estuviera más o menos bien”.
“Me desesperé, me puse muy nervioso, porque es que me encontraba con imágenes, me encontraba con historias y tuve que dejarlo”, ha dicho Escudero Barrera, superviviente del suicidio de su hijo de 19 años, tras lo que ha manifestado que el proceso de duelo es “muy duro” y que exponerse a informaciones en las que se habla sobre las formas, los métodos o los lugares, o dando un tratamiento muy banal, puede afectar enormemente a las personas, tanto aquellas afectadas como aquellas que estén pasando por un mal momento y que estos detalles se les “quedan en el interior”.
Cabe destacar que una investigación de la División de Psiquiatría Infantil y Adolescente y División de Epidemiología, de la Universidad de Columbia y el Instituto Estatal de Psiquiatría de Nueva York (Estados Unidos), ha analizado noticias sobre suicidio, detectando enfoques sensacionalistas (58 por ciento de los casos) y titulares con la palabra suicidio (71 por ciento), información del método (81 por ciento), lugar (83 por ciento), nota de suicidio (46 por ciento), difusión del nombre (83 por ciento) y simplificación de la causa (60 por ciento), mientras que solo un 4 por ciento aportaba información de apoyo.
“Si tratáis toda esta información de una manera responsable (…) estáis salvando vidas. Yo sé que si leo una información mal redactada me duele (…), a otros supervivientes no les abre aún más la herida y, según cómo vayan sus circunstancias, pues decían acabar con su vida. Es decir, que si se hace responsablemente, se salvan vidas”, ha subrayado.
RECOMENDACIONES PARA TRATAR EL SUICIDIO EN LOS MEDIOS
La jornada también ha servido para presentar una serie de recomendaciones a los medios de comunicación para tratar de forma responsable este tipo de noticias, destacando que la mayor parte de los casos no son publicables, y que es necesario una profunda reflexión antes de hacerlo.
La secretaria de La Niña Amarilla, Cristina Martínez Vallier, ha explicado que se debe evitar publicar intentos, rescates y muertes de personas anónimas, y que solo se debe informar en caso de que esté relacionado con una problemática social o cuando tenga consecuencias en la esfera pública.
El experto y autor del libro ‘Hablemos de Suicidio’, Gabriel González Ortiz, ha explicado que los suicidios por problemáticas sociales suelen llegar a través de familias o asociaciones, quienes buscan que se informe sobre el suicidio por una causa injusta, casos en los que ha recomendado “consultar el mayor número de fuentes posibles” para evitar señalar responsabilidades de forma “prematura”, haciendo siempre prevalecer los derechos de las víctimas sobre los de los culpables.
Sin embargo, son los suicidios en lugares públicos los que más suelen llegar a las redacciones, de los que “la inmensa mayoría no debería ser noticia”, y en los que las familias suelen preferir que no se hable de suicidio.
Cuando se trata de una personalidad pública, es importante tener en cuenta el impacto que puede llegar a tener, casos en los que un buen tratamiento de la información puede evitar un aumento del número de suicidios y del uso de sus métodos.
En caso de decidir redactar la noticia, los expertos han recomendado reducir el número de detalles, no glorificar, usar un lenguaje sencillo y responsable, evitando el sensacionalismo e intentando incluir el testimonio de especialistas y usar datos y fuentes fiables, recordando que los testigos “no son fuentes”.
Las noticias publicadas también deben incluir siempre recursos de ayuda y en ningún caso revelar detalles del método, del lugar o de notas de despedida, tanto para proteger la privacidad de los afectados como para no provocar algún tipo de imitación.
Del mismo modo, han instado a no simplificar las causas del suicidio, que “es todo menos simple” y tiene múltiples factores; asimismo, se debe desmentir mitos y falsas creencias, luchando contra los estereotipos y la desinformación.
En relación a ello, hay que evitar el “contagio” de hacerse eco de aquello que aparece en redes sociales, donde aparecen informaciones “muy rápidas” pero sin contrastar.
Para fomentar una comunicación preventiva también es necesario ofrecer un mensaje de “esperanza”, haciendo saber a las personas con conducta suicida que “expresarse, “hablar de ello” y hacerle saber que cuenta con recursos de ayuda y apoyo; para ello, se pueden realizar noticias de pretexto, que nacen de “una necesidad social y no de una muerte”, logrando que aparezca la prevención en secciones como Deportes, Cultura, Economía o Educación, sin limitarse a Salud o Sociedad.
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