MADRID, 27 (EUROPA PRESS)
Las autoridades de Tailandia han deportado a China a unos 40 ciudadanos uigures que llevaban más de una década detenidos, en un movimiento que ha recibido críticas de varias organizaciones defensoras de los Derechos Humanos por tratarse de una minoría perseguida.
El ministro de Defensa, Phumtham Wechayachai, ha confirmado este jueves las citadas expulsiones, después de varios días de especulación, y ha alegado que todo el proceso se ha hecho conforme a los estándares internacionales, según informaciones del diario ‘Bangkok Post’.
También Pekín ha avalado el proceso, argumentando que esos casi 40 “ciudadanos chinos” habían entrado en territorio tailandés de manera ilegal y “engañados por organizaciones criminales”, en palabras de un portavoz del Ministerio de Exteriores, Lin Jian, citado por medios oficiales.
En este sentido, ha aprovechado para criticar a las “fuerzas políticas” que “difunden mentiras” en relación a la situación en la región de Xinjiang, donde se estarían cometiendo abusos sobre la población uigur. El régimen chino siempre ha negado la veracidad de estas acusaciones, avaladas en cambio por la ONU y otras organizaciones.
La Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) ha criticado en un comunicado las deportaciones y ha recordado que los individuos afectados habían manifestado de manera expresa su temor a volver a China. Según una de las responsables de esta organización, Ruvendrini Menikdiwela, se trata de “una clara violación del principio de no devolución” y, por tanto, de las obligaciones que Tailandia se ha comprometido a acatar.
Por su parte, la directora de Amnistía Internacional para China, Sarah Brooks, ha tachado de “terriblemente crueles” estos “traslados forzosos”, entre otras cosas porque expone a los uigures a “graves violaciones de los Derechos Humanos” en un país del que huyeron para escapar de la “represión”.
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