MADRID, 20 (SERVIMEDIA)
El economista y profesor ciego en la Universidad de Brown (EEUU) Roberto Serrano tiene problemas estos días para conciliar el sueño, después de la ceremonia en que recogió el Premio de Economía Rey de España 2024. “Fueron tantas emociones y tanto el orgullo, que me está costando dormir”, confiesa Serrano a Servimedia.
Para este madrileño, ciego desde los 18 años, es “todo un orgullo que tanta gente a la que aprecias y admiras valore y reconozca tu carrera”. “Claro que ni investigamos ni escribimos artículos por eso, pero siempre es una satisfacción”.
Nacido en 1964, Serrano vive un momento dulce que, sin embargo, no le impide reconocer que el mundo “está en una especie de Edad Media 2.0”, amenazado por el populismo, la guerra o teorías económicas más propias de hace 400 años. No obstante, aseguró confiar en que “esta tormenta pase y podamos ver la luz al final del túnel”. “Tras la Edad Media el mundo vivió su época de Renacimiento”, subrayó, “y yo espero que así será”.
Por si acaso, Serrano ya está trabajando en ello. Experto en Microeconomía y en Teoría de Juegos, una de sus líneas de investigación más recientes es el “diseño de información con técnicas de persuasión y antipersuasión bayesianas”. Estos modelos estudian cómo un emisor intenta influir en las decisiones del receptor de sus mensajes mediante la información que envía y, según Serrano, “la paradoja que planteamos es si esta comunicación interfiere con el bien social”.
Puso el ejemplo de un político que quiere influir en la sociedad para que esta le vote. De ahí la conveniencia de analizar el papel de intermediarios (medios de comunicación o redes sociales) y de evaluar la posible introducción de “noticias falsas o de información manipulada”. “En esta época de bulos, ‘fake news’ y afirmaciones sin pruebas, se crea un caldo de cultivo perfecto para el odio”, advirtió, y esto “es muy mal consejero en la toma de decisiones”. Por eso, la Economía debe estudiar este fenómeno, apuntó Serrano, seguro de que, “si seguimos en esta línea de trabajo, podremos aportar evidencias para corregir esta deriva”.
AMENAZA ARANCELARIA
Serrano también recela de la actual guerra arancelaria desatada por la administración Trump. “Aunque yo no soy experto en macroeconomía, desde el curso de introducción en la facultad te explican que los aranceles no son buena idea en general”, declaró. “El problema”, valoró, es que el presidente Trump y su administración “parecen creer en el modelo mercantilista del siglo XVII”.
“Conciben la economía como un juego de suma cero”, prosiguió, “en el que uno (particular o Estado) debe de ganar todo y el adversario perder en la misma medida”. A su juicio, “una visión más ajustada de la economía sugiere que las transacciones no funcionan por el principio de suma cero”. “El comercio, si se realiza en condiciones de igualdad, permite que distintos actores con diversos intereses puedan ganar”.
Esta es la concepción muy mayoritaria entre la profesión, explicó, pero en el Gobierno de Donald Trump “hay algunos expertos muy fanáticos que conciben así el sistema”. Por ello, “utilizan el arancel como amenaza continua en las relaciones comerciales e internacionales”, criticó. De nuevo, Serrano consideró “peligrosa” y “una muy mala idea” esta forma de funcionar.
DISCRIMINACIÓN POSITIVA
Otro consenso que en los últimos años recibe críticas es el que se refiere a las acciones de discriminación positiva en la contratación de profesores y en la admisión en las universidades americanas. “Tras muchos años implicado en comités de contratación, yo creo que estas acciones han sido beneficiosas”, defendió Serrano. “Hay grupos minoritarios muy poco representados en la universidad”, argumentó, “y si están bien aplicadas estas medidas nos benefician a todos”.
Aclaró que esto “no significa que un candidato de raza negra o con discapacidad pase por delante de otro de raza blanca con mejores calificaciones o mejor currículum”. Se trata de “garantizar igualdad en el proceso”, recalcó, y solo “si en la fase final hay empate entre dos candidatos, se puede primar al de un grupo minoritario”.
En su opinión, “los hombres blancos no deberíamos tener nada que temer” de estas políticas. Por ello, lamentó su cuestionamiento, que se apoya “en información tergiversada y en bulos”. “Parece que vivimos en una especie de edad Media 2.0”, denunció, pero igual que “a la Edad Media le siguió el Renacimiento, confiemos en que a esta Edad Media 2.0 le siga un Renacimiento 2.0”.
Serranoempleó unos términos muy similares en el discurso que pronunció durante la ceremonia de entrega del Premio de Economía Rey de España, en el que también citó a su admirado Jorge Luis Borges, ciego igual que él.
LA AVENTURA AMERICANA
También pionero, Serrano fue el primer estudiante ciego admitido en el área de Ciencias de Harvard,donde se doctoró. “Cuando llegué a Estados Unidos había buena voluntad, pero estaba todo por hacer”. En 1990 se aprobó la Americans with Disabilities Act (ley de discapacidad de EEUU) y “la accesibilidad en la educación, las ciudades, el empleo…” empezó a ser una exigencia. Las universidades de Estados Unidos “están ahora mucho más preparadas para recibir a alumnos y a profesores con discapacidad”, declaró Serrano.
Admitió no estar al tanto de la inclusión de personas con discapacidad en el mundo académico de España, aunque sí quiso resaltar “todo lo que la universidadEspañola ha mejorado en estas décadas”. Según el profesor, Se comete “el error” de comparar el sistema español, que “es mayoritariamente público”, con las universidades privadas de EEUU”.
“Estas últimas tienen muchos recursos para atraer y retener el mejor talento internacional”, explicó, y también imponen unos criterios de selección “muy exigentes”. En EEUU “hay universidades públicas que, en general, no son tan destacadas”. “No se puede comparar el océano con un lago”.
Con todo, serrano se define como “un producto de la universidad pública española” (se licenció en la Universidad Complutense de Madrid) y ha impartido docencia en instituciones como la Universidad Pompeu Fabra, la Carlos III de Madrid o el ICREA. Por eso, le hizo tanta ilusión el premio, asegura, ya que en el jurado había “personas a las que admiro mucho”.
Cuando el pasado 30 de octubre, el gobernador del Banco de España, José Luis Escrivá, le llamó para anunciarle el galardón, este profesor pensó que le estaban “colando una llamada de spam”. Meses después disfruta en Madrid del reconocimiento antes de volver al trabajo en la universidad, reducto desde el que seguirá esforzándose por arrojar algo de luz a esta época de confusión.
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