MADRID, 2 (EUROPA PRESS)
Médicos sin Fronteras (MSF) ha alertado este miércoles de que los enfrentamientos entre el Ejército de República Democrática del Congo (RDC) y el grupo rebelde Movimiento 23 de Marzo (M23) en Walikale, ciudad ubicada en la provincia congoleña de Kivu Norte, han obligado a interrumpir sus actividades médicas de forma temporal en la ciudad.
“Nuestros equipos sobre el terreno se están viendo obligados a interrumpir temporalmente las actividades médicas cuando estallan los combates. La seguridad de nuestro personal y nuestros pacientes es nuestra máxima prioridad”, ha alertado la coordinadora general de MSF en Kivu Norte, Natalia Torrent, en un comunicado.
La violencia amenaza con poner en riesgo a los más de 700 desplazados que se encuentran refugiados en el hospital general de Walikale, ya que el último suministro aéreo llegó el pasado 17 de enero y ni el aeropuerto ni las carreteras son rutas viables para la entrega de medicamentos o el traslado del personal médico.
“Nuestros equipos sobre el terreno empezarán a enfrentarse a la escasez de medicamentos esenciales en dos semanas”, ha dicho Torrent sobre unos combates que han provocado daños en la base logística operada por MSF, cuyo personal se ha visto obligado a permanecer por seguridad en Walikale.
De hecho, hace semanas se registraron importantes explosiones cerca del hospital general, donde MSF apoya al Ministerio de Salud congoleño. La inestabilidad en la zona ha hecho que un 80 por ciento de la población huya de Walikale.
La situación en otros puntos de la provincia es también crítica. Un trabajador de MSF murió el pasado 22 de febrero tras recibir un disparo en el marco de los enfrentamientos entre las partes en Masisi, en Kivu Norte, pese a que los equipos médicos intentaron salvarle la vida en un hospital en Goma.
En este contexto, la ONG ha pedido a las partes que respeten y protejan tanto a la población civil como al personal sanitario, así como que faciliten la entrega de suministros médicos en la zona.
El M23, integrado principalmente por tutsis congoleños, ha logrado importantes avances territoriales durante los últimos meses, una ofensiva que ha llevado a RDC a acusar directamente a Ruanda de desplegar tropas en su territorio para apoyar las operaciones del grupo rebelde en medio de los llamamientos regionales a un alto el fuego y un proceso de paz.
Las autoridades ruandesas acusan al Gobierno de RDC de reprimir a los tutsis congoleños, que suponen una minoría en el este del país africano, con apoyo de grupos armados como las Fuerzas Democráticas para la Liberación de Ruanda (FDLR) –fundada por hutus huidos tras el genocidio en Ruanda en 1994– y otras milicias locales.
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