MADRID, 02 (SERVIMEDIA)
Un calentamiento planetario de cuatro grados respecto a los niveles preindustriales podría reducir el PIB mundial cerca de un 40% en 2100, frente al 11% de estimaciones anteriores.
Esa es la conclusión de un estudio liderado por el Instituto de Riesgo Climático y Respuesta (ICRR, por sus siglas en inglés) de la Universidad de Nueva Gales del Sur (Australia) y publicado en la revista ‘Environmental Research Letters’.
Este análisis corrige un error en el modelo económico que sustenta la actual política climática global, al superar los parámetros de carbono anteriores.
Los resultados apoyan la limitación del calentamiento global a 1,7 grados, en línea con objetivos de descarbonización significativamente más rápidos avalados por el Acuerdo de París, y es mucho menor que los 2,7 grados respaldados por los modelos anteriores.
Timothy Neal, del ICRR y la Facultad de Economía de la Universidad de Nueva Gales del Sur, indica que este análisis utiliza marcos económicos tradicionales que sopesan los costes de transición inmediatos frente a los daños climáticos a largo plazo, pero refinan un dato clave.
“Tradicionalmente, los economistas han analizado datos históricos que comparan los fenómenos meteorológicos con el crecimiento económico para calcular el costo de los daños climáticos”, afirma.
Lo que no tienen en cuenta, según Neal, son las interrupciones en las cadenas de suministro globales que actualmente amortiguan los shocks económicos.
“Hasta la fecha, las proyecciones sobre cómo el cambio climático afectará al PIB mundial han sugerido, en general, daños de leves a moderados. Esto, en parte, ha provocado una falta de urgencia en los esfuerzos nacionales para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero”, apostilla Neal.
CADENA DE SUMINISTRO GLOBAL
En un futuro más caluroso, se puede esperar interrupciones en cadena de suministro provocadas por fenómenos meteorológicos extremos en todo el mundo. Neal considera “clara” la justificación económica para tomar medidas más enérgicas contra el cambio climático.
Neal indica que las anteriores proyecciones climáticas suelen presentar “una falla fundamental: asumen que la economía nacional solo se ve afectada por el clima en ese país”, de manera que los impactos meteorológicos en otros lugares no se incorporan a los modelos climáticos.
Por ejemplo, en el pasado, Sudamérica podría haber sufrido sequías, pero otras partes del mundo recibían buenas lluvias. Por lo tanto, América del Sur podía depender de las importaciones de productos agrícolas de otros países para cubrir la escasez interna y evitar aumentos repentinos en los precios de los alimentos.
Neal recalca que esa proyección actualizada debería ayudar a todas las naciones que son vulnerables al cambio climático. Algunos países más fríos, como Rusia o Canadá, podrían beneficiarse del cambio climático, pero la dependencia de la cadena de suministro significa que ningún país es inmune.
Neal señala que resulta evidente el daño causado por fenómenos meteorológicos extremos. “Las sequías pueden causar malas cosechas, mientras que las tormentas e inundaciones pueden causar una destrucción generalizada e interrumpir el suministro de bienes”, comenta.
Investigaciones recientes también han demostrado que las olas de calor, agravadas por el cambio climático, han contribuido a la inflación de los precios de los alimentos.
“El calor también reduce la productividad de los trabajadores. Afecta la salud humana y la transmisión de enfermedades, y puede causar migraciones masivas y conflictos”, manifiesta Neal.
“PERTURBACIONES” EN VARIOS PAÍSES
Neal destaca que “el cambio climático futuro aumentará el riesgo de que se produzcan perturbaciones climáticas simultáneas en distintos países y de forma más persistente”, lo que “perturbará las redes de producción y distribución de bienes, comprometerá el comercio y limitará la capacidad de los países para ayudarse mutuamente”.
“El comercio internacional es fundamental para la producción económica global. Por ello, nuestra investigación examinó cómo las condiciones climáticas en el resto del mundo influirían en el crecimiento económico futuro de un país”, concluye.
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