Fiscalía solicitó la prórroga recordando que están pendientes las declaraciones de los exdirigentes de la banda
MADRID, 25 (EUROPA PRESS)
El juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz ha acordado seguir investigando al menos hasta el próximo mes de agosto el supuesto papel de la antigua cúpula de ETA en el asesinato del juez Francisco Querol el 30 de octubre de 2000 en Madrid.
En un auto de este lunes, recogido por Europa Press, el titular del Juzgado Central de Instrucción Número 5 accede a lo solicitado por la Fiscalía, que recordaba que en la causa todavía está pendiente la declaración en calidad de investigados a los exintegrantes de la cúpula de la banda.
Fue en diciembre de 2021 cuando Pedraz dio curso a una querella de Dignidad y Justicia que busca esclarecer el atentado, en el que además de Querol, que era el objetivo, perdieron la vida su conductor, Armando Medina; el policía nacional Jesús Escudero, y un conductor de la EMT llamado Jesús Sánchez. Otras 30 personas resultaron heridas.
El juez acordó en un auto tomar declaración a casi una docena de exdirigentes etarras, entre ellos María Soledad Iparraguirre, alias ‘Anboto’; Javier García, ‘Txapote’, e Ignacio Miguel Gracia, ‘Iñaki de Rentería’, por el asesinato de Querol, que contaba con 69 años.
El Ministerio Público solicitó al instructor que alargase al menos seis meses más la investigación para efectuar esas diligencias y las que pudieran derivarse de las citadas declaraciones.
UNA ESTRATEGIA “COLEGIADA”
El magistrado recibió el pasado mes de noviembre un informe en el que la Guardia Civil identifica a ‘Iñaki de Rentería’, ‘Mikel Antza’, ‘Txapote’, ‘Jon’, ‘Baltza’, ‘Willy’, ‘Ramuntxo’, ‘Anboto’ y ‘Olga’ como miembros de la cúpula terrorista que dio las “órdenes oportunas” para matar al juez Francisco Querol y a otras dos personas.
A lo largo de 307 páginas, el Instituto Armado sitúa a estos nueve exdirigentes de ETA como miembros de su “máximo órgano de dirección” en esa época que “habrían participado en el diseño, dirección, seguimiento, facilitación de medios e impartición de las órdenes oportunas para la materialización de la acción terrorista”.
La Guardia Civil enmarca el asesinato de Querol en la nueva estrategia acordada en 1997 “de forma colegiada” por la dirección etarra de iniciar una serie de atentados contra jueces, magistrados y fiscales, tras la caída en 1992 de la cúpula de ETA en Bidart (Francia).
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