MADRID, 26 (SERVIMEDIA)
El 45,56% de los delitos contra la libertad sexual que se perpetraron en España en 2023 tuvieron como víctimas a menores de edad, un dato notable teniendo en cuenta que éstos representan el 17% de la población española.
Así se recoge en el dossier ‘La violencia sexual entre adolescentes: retos y políticas públicas’, un trabajo elaborado por la Plataforma de Infancia a partir de datos y estudios recopilados hasta la fecha, como el Ministerio del Interior en el caso anterior, que esta entidad presentó en miércoles en Madrid.
El informe pone de manifiesto que ocho de cada diez mujeres en el mundo que han sufrido violencia sexual en la infancia refieren que ésta ocurrió por primera vez cuando tenían una edad comprendida entre 14 y 17 años.
En el caso de España, un 22,9% de los delitos contra la libertad sexual en 2023 se cometieron contra chavales con edades que oscilan entre 13 y 17 años.
El trabajo recoge datos del informe Grevia, un trabajo que atestigua que un 17,8% de los adolescentes indica algún tipo de victimización sexual en el último año y el 8,8% refirió haber sufrido algún tipo de violencia sexual cometido por otro adolescente en el último año.
A su vez, la Fundación ANAR destaca que un 60,8% de los menores que reportaron algún tipo de agresión sexual entre 2019 y 2024 tenía entre 13 y 17 años (67,6% de chicas y 36,5% de chicos); y que un 21,4% de los chavales que contactaron con su línea de ayudas contó que había sido agredida por otro menor.
En la misma línea, la Unitat d’Atenció a les Violències vers la Infancia i l’Adolescència (Equip EMMA) informó de que en un tercio de los casos que atendió en 2022 el agresor era un menor de edad.
Del mismo modo, uno de cada tres autores de agresión sexual en grupo es menor de edad, siendo los principales tipos de violencia que cometen los siguientes: ‘sexting’ (44,2%) y difusión de contenido de violencia sexual (33,3%).
Cabe destacar que es menor frecuente que los chavales con edades comprendidas entre 13 y 17 años perpetran en menor medida que los adultos las agresiones sexuales más violentas (17,1% frente al 78,9%).
VIOLENCIA SEXUAL DIGITAL
En lo concerniente a la violencia sexual digital, el informe recoge datos de un estudio de FAD Juventud, según el cual el 59,9% de los adolescentes ha sufrido algún tipo de violencia en este ámbito.
En ese sentido, un estudio de Grevia adujo que un 12,1% de los adolescentes denunció algún caso de violencia sexual en el entorno digital en el último año; mientras que otro trabajo de Fundación ANAR afirma que la tecnología estaba presente en un 52,7% de las consultas realizadas a sus líneas de ayuda.
La violencia sexual en el entorno digital es prevalente en las mujeres jóvenes, como lo acredita que el 23,6% de ellas ha sufrido tres o más formas de violencia sexual en el entorno digital frente al 14,2% de los hombres.
Entre los tipos de violencias más comunes que padecen los adolescentes, se encuentra la recepción de contenido sexual no solicitado (21,1%), una cifra que asciende hasta el 34,3% en el caso de quienes tienen entre 16 y 19 años, y el acoso por parte de adultos cuando eran menores (17,4%).
Un informe de Plan International pone de manifiesto que la mayoría de las chicas con edades comprendidas entre 15 y 24 años cuenta que empiezan a ser acosadas en las redes sociales entre los 12 y los 16 años.
Sobre este particular, el 88% de las niñas y jóvenes arguye que ellas mismas u otras chicas de su entorno han sido acosadas en redes y un 58% apunta que ellas u otras chicas que conocen han sufrido acoso sexual. En general, el 41% de las chicas denuncia que han sido acosadas por compañeros del colegio.
Otro informe de Plan International y la Universidad Complutense de Madrid observa que el 42,6% de las preadolescentes y adolescentes afirman percibir un nivel alto y muy alto de violencia de género en el entorno digital.
PORNOGRAFÍA
Por su parte, el 62,5% de los adolescentes con edades comprendidas entre 13 y 17 años ha visto pornografía alguna vez en su vida, el 53,8% lo hizo antes de los 13 años y un 8,7% antes de los 10 años, siendo la edad media 12 años.
En cuanto a la percepción del riesgo, un 70% de los jóvenes reconoce que comparte información en línea tiene riesgos, un 61% dice que el acoso sexual ha aumentado por la tecnología y un 54% explica que ha aumentado la violencia sexual en el entorno digital.
Uno de cada cuatro hombres con edades entre 16 y 19 años reconoce que ha visto a gente de su entorno crear contenido por inteligencia artificial de personas a las que conocen personalmente. Sobre los motivos que impulsan a estos individuos a ello, sobre el hacer daño (43,2%), el morbo o la necesidad de este tipo de contenido (36,7%), el lucro económico (27%) o la diversión (27%).
Los chavales que cometen las conductas sexuales más problemáticas, dañinas, abusivas o violentas tienen entre 13 y 17 años, estando relacionado el principal tipo de violencia que cometen con el ‘sexting’ (44,2%) y la pornografía (33,3%).
VIOLENCIA DE GÉNERO
En España, actualmente hay un total de 2.189 de menores víctimas de violencia género, de las que 1.180 son casos activos que requieren seguimiento policial. De hecho, según datos del Centro Reina Sofía de FAD Juventud, sólo un 40,5% de los menores con edades comprendidas entre 15 y 19 años dice no haber sufrido ninguna situación de violencia en la pareja, frente al 87% de chavales reconoce haber vivido o visto en su entorno cercano situaciones de violencia de hombres contra mujeres.
Cabe reseñar que el 18% de los jóvenes está de acuerdo con el hecho de que la violencia de género no existe y que es un invento ideológico.
Las conductas relacionadas con la violencia de género en los adolescentes son muy visibles en el entorno digital, como lo atestigua que un 40,8% de ellos aduce que su pareja se enfada si no responde de inmediato a mensajes, un 40% manifiesta que ha recibido presiones para dejar de hablar con alguien en redes y un 34,5% subraya que le han revisado el teléfono móvil sin su consentimiento.
Por último, alrededor del 2,6% de los adolescentes sufre explotación sexual, según Grevia. Esta lacra no se produce entre iguales, sino que son los adultos normalmente quienes les pagan, les chantajean y les agreden. El 67,2% de los chavales afirma que los motivos por los que recurre a este tipo de explotación son de índole económica, un 56,7% lo hace para conseguir alcohol y droga, un 56,7% para tener un lugar donde dormir, un 55,2% por bienes materiales y un 54,1% por diversión o para vivir nuevas experiencias.
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