
MADRID, 27 (EUROPA PRESS)
Más de 4.000 personas en situación de vulnerabilidad han participado en visitas culturales organizadas por la Comunidad de Madrid dentro de un programa de inclusión social que conecta a estos colectivos con voluntarios mayores, que hacen de guía para acercarles el patrimonio cultural de la región.
La iniciativa, impulsada en colaboración con la Confederación Española de Aulas de Tercera Edad (CEATE), ha permitido realizar 260 visitas a museos y espacios culturales desde su puesta en marcha en octubre. De ellas, 50 han estado dirigidas a usuarios de los Centros de Participación e Integración de Inmigrantes (CEPI), siete a residencias y centros de día y 203 a otros colectivos, como personas con discapacidad, dependientes, mujeres en situación de dificultad o menores.
Durante una de las visitas, en esta ocasión al Museo Naval, la consejera de Familia, Juventud y Asuntos Sociales, Ana Dávila, ha subrayado el valor del programa tanto para los beneficiarios como para los voluntarios. “Se consigue una fusión de culturas muy especial, se crea una unión entre generaciones única y se apuesta por que la cultura sea más accesible para todos”, ha afirmado.
Y es que muchos de las personas en situación de vulnerabilidad que participan en este programa son personas migrantes que llegan desde América del sur. Es el caso, por ejemplo, de Ana Cecilia de Paz, originaria de El Salvador, que ha sido una de las asistentes a la visita y ha compartido, emocionada, su experiencia a los medios
“Es una puerta abierta para superarnos en este país. No importa la edad, lo importante es tener el deseo de seguir aprendiendo. Las visitas culturales son excelentes, maravillosas, un enriquecimiento intelectual y cultural”, ha señalado.
“EL VOLUNTARIADO TE LLENA”
La jornada ha contado con la participación de Asunción Sordo, voluntaria de CEATE en el Museo Naval desde hace nueve años, quien ha expresado su entusiasmo por la iniciativa y por el papel del voluntariado en la sociedad porque “te llena y te hace sentir vivo”.
Asunción ha defendido que, con este tipo de actividades “aprendes constantemente”. Para ella, formar parte de este proyecto es un orgullo porque colabora con “un museo que apasiona, que enamora, que crea adicción”.
Esta voluntaria ha resaltado el aprendizaje constante que implica su labor hacen hincapié en que si hace nueve años le hubieran preguntado qué es un bauprés o una eslora, no habría “tenido ni idea”. “Ahora conozco términos náuticos y mucha más historia”, ha valorado.
Asunción ha hecho balance de “todos estos años” en los que ha “enseñado a la gente que ha venido a ver el Museo Naval” pero ha reconocido que siempre se lleva “algo de todos” los participantes del programa por su “amabilidad, cercanía y ganas de aprender”.
LLEVAR LOS MUSEOS A QUIENES NO PUEDEN LLEGAR
La Comunidad de Madrid se apoya en que este tipo de actividades no solo facilitan el acceso a la cultura, sino que también refuerzan la inclusión social. “No solo traemos a las personas vulnerables a los museos, sino que también llevamos los museos a ellos”, ha señalado Dávila, en referencia a la extensión del programa a residencias y centros de día.
Desde la Consejería insisten en el impacto positivo de este tipo de programas tanto para los voluntarios como para los usuarios porque se evita la “soledad y fomentan contactos sociales”, algo que Dávila considera “fundamental para un envejecimiento activo y saludable”.
El programa, desarrollado en colaboración con los ocho Centros de Participación e Integración de Inmigrantes, continuará con nuevas visitas a lo largo del año. Las actividades se llevan a cabo en museos y espacios culturales de la región, con el objetivo de seguir acercando la cultura a quienes más lo necesitan y fortaleciendo la red de voluntariado en la capital.
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