
VALLADOLID, 30 (EUROPA PRESS)
La Confederación Hidrográfica del Duero (CHD) afronta la campaña oficial de riego –empezará el 1 de abril y concluirá el 30 de septiembre– en una situación “muy buena” y “bastante homogénea en todos los sistemas de explotación”, a diferencia de lo que ha ocurrido otros años en los que incluso hubo que autorizar riegos en determinadas zonas antes de lo estipulado.
“Lógicamente este año eso no va a pasar y tenemos ya certeza de ello”, ha asegurado Alejandro Barriuso, director técnico de la CHD, que ha explicado que las comunidades de regantes han transmitido en las juntas de explotación celebradas en las últimas semanas que este año “no va a haber prácticamente solicitudes” por lo que es probable que en la mayor parte de sistemas el 1 de abril no se empiece a meter agua en los canales ni a las tomas “porque no va a hacer falta”.
En una entrevista a Europa Press, Barriuso ha destacado que se trata de una circunstancia “muy beneficiosa” para todos los sistemas de explotación y para todos los embalses, ya que cuanto más tarde haya que iniciar los desembalses quedará más agua almacenada lo que favorecerá un volumen de embalse superior en las reservas al final de la campaña, el 1 de octubre.
“Esta es una situación muy buena”, ha insistido el director técnico de la CHD que ha explicado que si sigue habiendo lluvias “en una situación normal” también será favorable a los efectos de tener agua almacenada al finalizar la campaña.
Según los últimos datos –lunes 24 de marzo–, los embalses de la cuenca gestionados por la CHD iniciarán la campaña de riego al 88,9 por ciento de su capacidad, once puntos porcentuales por encima de la media de la última década y casi ocho más que hace un año. En concreto, la reserva hídrica se situaba en 2.538,5 hectómetros cúbicos tras un incremento de 82,6 en la última semana.
El director técnico de la CHD ha insistido en que la campaña de riego de 2025 empieza en una “situación bastante homogénea en todos los sistemas de explotación”, a diferencia de lo que ocurrió en 2023 cuando los principales problemas se focalizaron en el Sistema Pisuerga-Bajo Duero. “Este año no, este año los embalses del Pisuerga están bien”, ha destacado Barriuso que ha recordado que este sistema almacena ya el 80 por ciento, unos 251 hectómetros cúbicos, 50 más que los valores de la media.
“Incluso en el Sistema Pisuerga se puede decir que va a tener un año totalmente normal”, ha vaticinado el director técnico de la CHD, que ha descartado que este año se tengan que publicar restricciones, si bien algunas zonas dependen más de cómo evolucione la primavera, como es el caso del Carrión, “que depende más de que la primavera sea buena para dejar más volumen de embalse”.
No obstante, Barriuso ha hecho especial hincapié en que, “en principio”, cada sistema con sus peculiaridades “va a tener una campaña de riego favorable” con ninguna restricción para los cultivos.
Para ello, en las juntas de explotación se ha marcado el volumen de embalse que hay que dejar al final de la campaña de riego y se ha aprobado el valor de dotación máxima que tienen que respetar con el reto de que la situación quede conforme al Plan Especial de la Sequía, lo que supondría llegar a “la mejor valoración posible”.
A partir de ahí, ha recordado, cada comunidad de regantes tiene entre sus funciones distribuir ese agua y organizar los cultivos que se van a dar en su zona regable si bien ha reiterado que con los valores que hay este año “la situación es buena” para la distribución y para la elección de los cultivos. “Sí que puedo decir que en algún embalse, incluso, los propios usuarios son los que proponen que ese objetivo se aumente porque supone un buen inicio de reservas para el año siguiente”, ha significado el director técnico.
Por otro lado y a expensas del comportamiento de la primavera meteorológica, Barriuso ha augurado que si es lluviosa los cultivos de cereal no necesitarán agua embalsada ya que “les bastaría” con las precipitaciones que caigan “con lo que se producirá un ahorro importante”, ha apostillado.
Dicho esto, ha considerado que a lo largo del mes de abril probablemente en todos los sistemas de exploración “habrá ciertos cultivos” que ya tengan que tener unos riegos “por lo menos iniciales”, si bien todo dependerá de la pluviometría, de la orografía de cada zona y de los cultivos que se vayan a implantar.
Preguntado sobre si se puede hacer una estimación de hasta cuándo hay agua en la cuenca del Duero, Barriuso ha recordado que la mayoría de sistemas de explotación tienen como principal usuario al regadío, que consume más del 80 por ciento del agua almacenada y en algún sistema más del 90 por ciento.
“ESTE AÑO LA CAMPAÑA ESTÁ GARANTIZADA PARA EL REGADÍO”
“No podemos ir mucho más allá de decir que este año la campaña está garantizada para el regadío y en función de cómo se desarrolle la climatología, si los consumos son bastante comedidos y conseguimos dejar un volumen importante de agua a 30 de septiembre, pues ahí sí que podremos decir al final de la campaña que tenemos una buena reserva de la que partimos para construir la campaña siguiente”, ha precisado.
Y a diferencia de los años precedentes, en los que la sequía obligó a llevar a cabo “un seguimiento mucho más pormenorizado” con la adopción de medidas a lo largo de la campaña, la buena situación de 2025 no va a hacer necesario convocar más sesiones de cada junta de explotación de las tres que corresponden a un seguimiento ordinario en un “año normal”.
“Eso es lo que hay ahora mismo previsto”, ha explicado Barriuso que ha recordado que las primeras sesiones se han producido ya antes del inicio de la campaña de riego mientras que las siguientes serán para la presentación de los estudios económicos, de los cánones y las tarifas, “que suelen ser en verano”, ha rememorado, mientras que las últimas de carácter informativo tendrán lugar en octubre, una vez concluida la campaña.
Finalmente, ha lanzado un mensaje a todos los usuarios y consumidores para gestionar bien el recurso, “incluso en un año de abundancia como este”, ha apostillado, ya que no se desconoce cómo vendrá la situación en las próximas estaciones y en los próximos meses de modo que “todo lo que quede en los embalses es una reserva muy importante para la campaña del año siguiente”.
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