
Silva señala que ese personal está de forma “general” y “estable” con los alumnos que lo precisan, pero “no se puede estar todo el tiempo”
SANTANDER, 28 (EUROPA PRESS)
El alumno del instituto Torres Quevedo de Santander agredido por varios de sus compañeros –han sido cuatro los denunciados– tenía asignado por parte de la Consejería de Educación un técnico sociosanitario para asistirle en su vida diaria en el centro educativo, si bien no estaba presente en el momento en que se produjeron los hechos.
Así lo ha confirmado este viernes, a preguntas de los medios de comunicación, el consejero de Educación, Sergio Silva (PP), que, al respecto, ha querido ser “prudente y no entrar a hacer valoraciones”, si bien ha aclarado que este tipo de técnicos están “con carácter estable” con alumnos que, como el agredido, necesitan apoyo pero eso “no quiere decir que esté permanentemente”. “No se puede estar todo el tiempo, pero están con carácter general”, ha aseverado.
El consejero ha señalado que el vídeo que ha podido ver, y que se ha difundido en redes sociales y en programas de televisión, en el que varios compañeros increpan e incluso golpean a la víctima, dura unos 96 segundos y ha añadido que “hay que ser razonable”.
“Es imposible mantener una atención permanente pero es obvio que tenemos que analizar, y lo estamos haciendo a través de la Inspección Educativa, en qué contexto se ha producido (la agresión), en qué entorno temporal y qué personas ha habido implicadas, no tanto para echar la culpa a alguien sino, sobre todo, mejorar y que no vuelva a pasar”, ha señalado.
El consejero ha reconocido que “algo ha fallado” y ha indicado que cuando hay una situación de acoso o de agresión “siempre hay, en cierto modo, un fracaso” porque “estas cosas no tenían que pasar en los centros, pero la realidad es que pasan”.
Silva ha señalado que, en el caso concreto de este menor, tras la agresión, se ha “redoblado” la “presencia permanente” con la víctima para que no esté solo y no haya interacción con los agresores, con los que continúa compartiendo aula.
El consejero también ha sido cuestionado acerca de la situación de baja en que, al menos en el día de ayer, estaba la técnico que lo acompaña y, al respeto, ha señalado que ese tipo de cosas (las bajas) son “un imprevisto” y, ante ellas, hay que “tener mecanismos para absorber” ese tipo de circunstancias “y se intenta dar una respuesta lo más ajustada en cada caso”.
Por otra parte, Silva ha asegurado que a la Consejería y al propio centro educativo donde han sucedido estos hechos “no les consta” que haya habido otros casos de acoso en el mismo o “al menos de la gravedad” de éste que ha salido a la luz.
Silva ha señalado que, precisamente, con el protocolo que ha abierto Educación por este caso, va a servir para investigar y detectar “posibles situaciones que se puedan calificar de acoso escolar”, un fenómeno que, según ha dicho, se “caracteriza por una situación continuada en el tiempo”. Así, ha aclarado que lo que se ve en los vídeos es “un episodio de agresión” que puede estar “inmerso”, o no, en un “contexto de acoso”.
Es por ello, por lo que se está “trabajando en todas las líneas”, aunque la “prioridad absoluta es, según Silva, “garantizar la seguridad de la víctima” y que no haya interacción física entre ésta y los agresores, que siguen compartiendo aula tras lo ocurrido.
Además, se está trabajando con las familias de los implicados en el suceso en la posibilidad de cambio de centro de ese alumnado. Se trata, según Silva, de tener “todas las opciones abiertas para intentar normalizar la situación”.
También ha señalado que se debe de atender el “potencial problema de seguridad” que se ha generado debido a que han circulado datos de carácter personal de menores, lo que debe hacer estar “atentos y alertas” para que no se dé ningún hecho que “haya que lamentar”. Es por ello, por lo que en el centro educativo está habiendo presencia policial.
El consejero ha explicado que el centro tuvo conocimientos de los hechos el 12 de marzo –se hicieron públicos el día 26– y esa misma mañana ya se activó la comunicación con las familias y con el equipo docente para adoptar medidas, que derivaron en esa expulsión de cinco días de los agresores, algo que, según ha insistido, fue una medida cautelar pero no una sanción definitiva dentro del proceso disciplinario que se abrió y que se ha visto paralizado por la existencia de un procedimiento penal en el que la Fiscalía de Menores está investigando.
Silva ha realizado estas declaraciones a la prensa tras visitar el colegio Menéndez Pelayo de Santander.
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