
SEVILLA, 28 (EUROPA PRESS)
La Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) de Sevilla ha advertido de que la situación del Bajo Guadalquivir es “dramática” tras las inundaciones provocadas por el tren de borrascas de este mes de marzo, que han dejado “bajo el agua unas 10.000 hectáreas de cultivos y tierras, agravando la crisis en el sector”.
En este sentido, la coordinadora ha subrayado en una nota que la comarca atraviesa una situación “muy dura” tras varios años de sequía que han reducido “drásticamente” la producción agrícola debido a “la falta de agua y las restricciones de riego”. Sin embargo, la lluvia que “los agricultores esperaban como una leve mejoría, ha dejado bajo el agua unas 10.000 hectáreas de cultivos”.
En este sentido, ha explicado que los cultivos más afectados por estas lluvias han sido los hortícolas como la alcachofa, el brócoli y la zanahoria. En el caso del sector B12 de Lebrija, “aunque las bombas han funcionado correctamente, los agricultores no han podido acceder a sus parcelas para la recolección de los hortícolas, lo que ha favorecido la proliferación de enfermedades en las plantas”, ha subrayado.
Además, COAG ha asegurado que en la zona del Bajo Guadalquivir “se dan ya por perdida la quinoa, los guisantes, y lo que quedaba de espinacas, mientras que cientos de hectáreas de brásicas están con enfermedades radiculares y del fruto, por culpa de la asfixia del agua”.
En este contexto, ha indicado que en Lebrija también se han visto afectados los cultivos de trigos y avenas, además se ha producido “podredumbre” en semillas de maíz dulce, garbanzos o girasol. Las arboledas, por su parte, “están soportando acumulo de agua”, ha subrayado.
En total, desde GOAG han estimado que de “momento” los daños ascienden a “5.000 hectárea” en la zona de Lebrija. “La situación es también muy grave en la zona de las marismas de Los Palacios, donde los campos de maíz dulce, remolacha y quinoa llevan más de tres semanas completamente inundados”, ha advertido.
Además, ha explicado que las parcelas que estaban preparadas para la siembra de tomate de industria y pimientos se “enfrentan a un retraso considerable, sin certeza de si podrán ser plantadas”. “Otras parcelas, abonadas para el cultivo de algodón y otras producciones tradicionales, han perdido ya toda la inversión realizada”.
Los agricultores del Bajo Guadalquivir “están contra las cuerdas, ya que esta crisis golpea directamente su sustento”, ha recalcado, al tiempo que ha explicado que este hecho se debe “primero a la sequía, ahora a las inundaciones”. “Las pérdidas económicas se hacen sentir en las rentas familiares y ponen en peligro la viabilidad del sector agrario en la región”, ha reprochado.
“NO TODA EL AGUA HA CAÍDO DEL CIELO”
No obstante, la coordinadora ha criticado que aunque “las lluvias han sido intensas, parte de la inundación proviene del desbordamiento de cauces y arroyos que no han sido adecuadamente mantenidos”. “En algunas zonas, como en la autopista AP4 Sevila-Cádiz, los daños se han agravado debido a la rotura de muros de contención”, ha reclamado, para incidir en que “no toda el agua ha caído del cielo”, porque “la falta de mantenimiento en la infraestructura hidráulica ha contribuido significativamente al desastre”.
Ante esta situación, “es prioritario delimitar con precisión la zona afectada, que en un primer análisis se estima en 15.000 hectáreas aproximadamente”, ha señalado. Así, ha continuado explicando que los agricultores “están elaborando informes detallados sobre los gastos y cultivos arruinados, con la esperanza de que las administraciones asuman su responsabilidad y se actúe como en el caso de la DANA en Valencia, donde se habilitaron ayudas para los afectados”.
Desde COAG, han avanzado que “van presentar en breve mociones en todos los ayuntamientos y pedanías” de las zonas damnificadas, tales como Lebrija, Las Cabezas, Utrera y Los Palacios, para que sean remitidas a la Subdelegación del Gobierno y a la Diputación de Sevilla, exigiendo “medidas urgentes para paliar esta grave crisis”. “Los agricultores del Bajo Guadalquivir no pueden esperar más y es el momento de actuar”, ha concluido.
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