
ALMERÍA, 2 (EUROPA PRESS)
El proyecto para una nueva planta de tratamiento de aguas de riego de la Balsa del Sapo en la comarca del Poniente almeriense prevé una producción mediante un sistema de osmósis inversa de hasta 6.696 metros cúbicos al día de agua regenerada para atender los cultivos de hasta cuatro municipios de la zona “al menor coste posible”.
Así consta en el documento diseñado para esta actuación que se engloba en el convenio entre el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) con la Sociedad Mercantil Estatal de Infraestructuras Agrarias (Seiasa) en relación con las obras de modernización de regadíos que se ha sometido a exposición pública junto con el estudio de impacto ambiental.
Promovida por la comunidad de regantes Sol y Arena, la actuación para abastecer a unas 6.600 hectáreas de regadío busca salvaguardar el acuífero superior de la Balsa del Sapo así como “maximizar” el uso de los recursos disponibles mediante aguas regeneradas con un tratamiento previo para dotarlas de cierta calidad para su aprovechamiento, según recoge el proyecto consultado por Europa Press.
En este sentido, se espera que la planta permita dotar de recursos hídricos suficientes a la zona y, a la vez, controlar la cota de la lámina de agua de la Balsa del Sapo para dar una “mayor seguridad” a los vecinos y construcciones de Las Norias de Daza, en donde se ubica, ante eventuales desbordamientos.
El proyecto también tiene como objetivo reducir las emisiones actuales de gases efecto invernadero en la gestión y control de la cota de la lámina de agua, que actualmente se controla mediante bombeos al mar. Para ello, se contempla la incoporación de sistemas de producción de energía renovable para su autoconsumo.
La actuación, además, conseguirá “mejorar las condiciones de la flora y fauna de la Balsa del Sapo” y aprovechar la concesión que dispone la comunidad de regantes Sol y Arena para la extracción de 3,4 hectómetros cúbicos al año.
La propia entidad recuerda que la Balsa del Sapo lleva varias décadas provocando “situaciones de inseguridad y afecciones” para su entorno, por lo que se hace necesario reducir la cota del nivel de la lámina de agua por exceso de agua, si bien la misma no puede ser aprovechada para la agricultura de la zona por sus características.
En concreto, la salinidad del agua junto con la detección de microorganismos, microalgas, compuestos químicos y otros sólidos en suspensión hacen preciso un tratamiento previo del líquido para su aprovechamiento, si bien mientras tanto la laguna se mantiene bajo control mediante el bombeo al mar de forma continua de un volumen determinado de agua para evitar que sus balsas se desborden.
Por su parte, el estudio de impacto ambiental también da cuenta la afección que los trabajos para la planta sus canalizaciones e instalaciones asociadas puede tener para la zona, que abarca los municipios de El Ejido, La Mojonera, Roquetas de Mar y Vícar.
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