MADRID, 26 (SERVIMEDIA)
El consumo de ropa, calzado y otros productos textiles ha alcanzado un nuevo récord histórico en la UE con 19 kilos anuales por persona, lo suficiente para que cada ciudadano llene una maleta grande al año.
Esa cifra figura en el informe ‘La circularidad de la cadena de valor de los textiles de la UE en cifras’, elaborado por la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) y dado a conocer este miércoles.
El informe incluye 2022 como último año con datos consolidados. Entonces, cada ciudadano comunitario compró 18,94 kilos de ropa, calzado y otros productos textiles, lo que supone 3,08 kilos más que en 2021 y un nuevo récord de la serie histórica de la AEMA, que comienza en 2010.
El segundo año con más compra de productos textiles fue 2010 (17,34 kilos per cápita), seguido de 2018 (17,28 kilos). Por el contrario, el mínimo llegó en 2012 (14,08 kilos), por delante de 2013 (14,55 kilos).
Esos datos reflejan la necesidad de que los responsables políticos, la industria y los consumidores desempeñen su papel para ayudar a Europa a alejarse de la tendencia de la moda rápida y producir textiles de calidad mejores y más duraderos, diseñados para durar mucho tiempo y que puedan reutilizarse, repararse y reciclarse, según la AEMA.
Detrás del incremento en la moda rápida está la combinación del aumento de las compras online, las personas influyentes en las redes sociales y los bajos costes de producción de los textiles sintéticos. Ello permite a los minoristas ofrecer a los consumidores nuevos estilos a bajos precios.
RESIDUOS
Por otro lado, los países de la UE generaron 6,94 millones de toneladas de residuos textiles en 2022, lo que equivale a 16 kilos por persona. Esa cantidad se ha mantenido relativamente estable desde 2016.
La recogida media de residuos textiles en la UE, indicador de la eficacia de los sistemas de recogida selectiva, ha aumentado lentamente, con un incremento de 4,3 puntos porcentuales desde 2016, pero en general la recogida de estos residuos se mantiene baja.
En 2022, el 85% de todos los residuos textiles de los hogares no se recogieron por separado, sino que acabaron como residuos domésticos mezclados que terminaron en vertederos o en incineración, es decir, no se pueden reutilizar ni reciclar.
Se espera que la aplicación de la legislación de la UE sobre la recogida selectiva de residuos textiles, a partir de 2025, aumente significativamente las tasas de captura de textiles de los hogares.
La cantidad y la proporción de residuos textiles enviados a vertederos en Europa ha disminuido de un 21% en 2010 a un 12% en 2022. La cantidad enviada para incineración (con y sin recuperación de energía) ha subido de un 10% en 2010 a un 14% en 2022.
El informe de la AEMA señala que las tecnologías digitales, como la impresión 3D, pueden reducir los residuos en la producción y utilizarse para reducir las presiones medioambientales y climáticas de los textiles mediante la mejora de la eficiencia.
Sin embargo, ello también implica el riesgo de aumentar el consumo, lo que permite abaratar los costes de producción y bajar los precios.
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