Asegura que el hospital ha salido fortalecido y “más solidario” de la experiencia
BARCELONA, 25 (EUROPA PRESS)
El director asistencial del Hospital Clínic de Barcelona, Antoni Castells, ha asegurado este martes que la pandemia del coronavirus es la “peor tragedia” que ha vivido la actual generación de médicos.
En un acto conmemorativo del primer caso de Covid en la península ibérica, detectado en Clínic el 25 de febrero de 2020, Castells ha afirmado que, a pesar de lo vivido, el hospital ha salido fortalecido y “más solidario” de la experiencia.
Ha afirmado que los profesionales se dieron cuenta de que son “vulnerables”, pero también del potencial del trabajo en equipo, y cree que como sociedad se ha aprendido la importancia de la salud.
También ha dicho que el sistema estaba “infradotado” de camas para críticos, pero que con la situación el tema se resolvió, y que la pandemia también puso de relieve el potencial de la telemedicina, así como del sistema de vigilancia epidemiológica.
Castells ha identificado la Agència de Salut Pública de Catalunya (Aspcat) como “asignatura pendiente”, y ha apuntado que el sistema deberá adecuarse a retos futuros como el aumento de pacientes crónicos.
El director ha agradecido el trabajo hecho a todo el personal sanitario, relacionado o no con las enfermedades respiratorias, al personal administrativo, a los servicios de limpieza y a los investigadores, entre otros.
LA EXPERIENCIA DE FINA UTRERA
Durante el acto ha explicado su testimonio Fina Utrera, enfermera que en 2020 trabajaba en el Hospital Plató de Barcelona cuando se contagió de Covid, que ha explicado que en los inicios de la pandemia se respiraba “calma” antes de la tormenta en los servicios de urgencias.
Tras saber que era positiva en Covid, Utrera se confinó en su casa, pero al tercer día empezó a tener síntomas más graves: entonces acudió a urgencias y le detectaron una neumonía bilateral, la ingresaron en el Clínic y empezó un tratamiento de antibióticos “agresivos”.
Utrera ha recordado el “miedo” que sentían los profesionales que la atendían y cómo sufrían los que la conocían, y ha explicado que después del alta, aún estuvo confinada en su casa unos días más; tras 32 días, dio negativo y volvió al trabajo.
Sin embargo, dado el severo cansancio que notaba, le hicieron pruebas y le detectaron una miocardiopatía arritmogénica del ventrículo, que tenía latente y el Covid pudo haberle despertado; Utrera ha recordado que hay gente que aún sufre secuelas de la pandemia, y cree aún hay “pequeñas pinceladas” que faltan por estudiar.
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